viernes, 7 de mayo de 2010

Mi aventura de ser maestro

Hola colegas buenos días! Espero que se encuentren muy bien.

¿Qué les pareció la lectura: “La aventura de ser maestro”? Muy cercana a nuestra realidad no creen?.

Es cierto que al inicio entramos con un nerviosismo tan grande que cuando impartimos nuestra primera clase, temblamos, tartamudeamos, dudamos de lo que estamos haciendo y lo único que conseguimos es la pérdida de credibilidad en nuestros alumnos. Aunado a lo anterior, la mayoría de nosotros fuimos educados bajo una serie de lineamientos que inconscientemente queremos aplicar a nuestros alumnos por que creemos que si funcionaron con nosotros también con ellos funcionará.

Nadie nace siendo docente y nos formamos a través de nuestras experiencias, pero también, muchos de los resultados a obtener dependen de la actitud con la que nosotros enfrentemos las situaciones que se nos presenten en el camino de la docencia. Como lo menciona la lectura, tenemos dos opciones: una de ellas impartir de la manera tradicional nuestras materias y propiciar una clase aburrida y de poco interés en los alumnos o bien crear inquietudes, retos relacionando el conocimiento con situaciones reales propiciando ahora el deseo de aprender y conocer más cosas, desarrollando conciencia, creatividad, liderazgo y responsabilidad en los alumnos.
La mayoría de nosotros tenemos la preparación en ingenierías, licenciaturas en administración entre otros, pero ninguno somos licenciado en ciencias de la educación o docencia, lo que nos pone en desventaja, tenemos el conocimiento pero carecemos de la metodología y método de enseñanza.
También coincido que uno de los principales errores que cometemos como docentes novatos es el de frustrarnos por querer ser maestros ideales y esperar a que nuestros alumnos también lo sean. Hoy en día, el alumno lo menos que va a la escuela es a estudiar, asiste principalmente a conocer y relacionarse con otras personas, a jugar, platicar y en último lugar a interesarse por el estudio, caso contrario que sucedía con nosotros cuando fuimos estudiantes; por lo que nuestros métodos de enseñanza no nos serán de mucha utilidad.
Los docentes somos mediadores entre el alumno y el conocimiento, entonces usemos el mismo lenguaje de los jóvenes para transmitirlo, cuando planeemos nuestras clases hagámonos las preguntas: ¿Si yo fuera estudiante, cómo me gustaría que me impartieran las clases?, ¿Cómo quiero que el maestro me evalúe la materia? Tal vez esto nos ayude a organizar y tener un mayor control de ellas, llegar a acuerdos en el momento de establecer el reglamento en el salón, de tal forma que los alumnos no se sientan prisioneros pero tampoco encuentren la escuela como un lugar para evadir las responsabilidades en casa, sino un sitio donde van a aprender pero también a divertirse; sabemos que ser docente no es nada fácil pero no tratemos de dominar a 30 jóvenes siendo estrictos o los malos de la historia, disfrutemos nuestro trabajo que si bien no es reconocido algunas veces por los logros obtenidos, la misión de poder cambiar mentes, tener la oportunidad de influir en sus vidas y prepararlos para enfrentar las dificultades de nuestros tiempos, es uno de los mejores retos y satisfacciones que podemos tener…
Saludos cordiales :)

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